martes, noviembre 14, 2006

Cosquillitas







Hoy he recibido una llamada sorpresa, de un amigo que hacia mil que no sabia de él, ha sido como un regalo de la vida volverle a escuchar, mi apreciado amigo Pablo,pablito como yo le llamó y su carmencita como él me llama.

La última vez que estuve hablando con él estaba destrozado por una relación que casi en paralelo hemos sufrido los dos, él desde Málaga y yo desde mi luna.

Los dos nos enamoramos casi al mismo tiempo él de una niña andaluza y yo de un niño cálido del sur que emigró a la Meseta.

Los dos nos hemos reido, llorado, machacado con estas relaciones, aún recuerdo cuando me decía: Carmen he encontrado a la mujer que me ha hecho pensar que feliz sería el resto de mi vida...Era yo tan feliz por aquella época fría de febrero que sabía lo que sentía cuando me hablaba de las miradas, de su mundo interior era como un espejo.

Pero la primavera no llegó para ninguno de los dos...

Comenzamos a dar vueltas sobre nosotros mismos, como espirales vertiginosas que no llevaban a ningún espacio, torturándonos por unas relaciones antes la panacea de nuestras vidas inmaduras convertiendose en un infierno interior.

Llego el verano y yo vi algo de luz en mi camino, creyendo que por fin se asentarian las plaquetas de nuestro mundo y mientras Pablito daba tumbos con unas niñas y otras pero sin olvidar aquella que le habia hecho ser el hombre más feliz e infeliz del planeta, la que tenia la llave que abrí y cerraba la felicidad.

Comenzó el otoño y los dos eramos como dos seres inertes arrastrandonos ante personas que ya no querian ni el aire que respirabamos cerca, siendo meras marionetas de los deseos de ambos, de esa niña que era el sol del sur y mi marinero náufrago.

Seguia lloviendo aqui en mi ciudad y en la suya, lloviendo quizas incluso en nuestro interior, dando vueltas e intentando ponernos al reves para poder estar como todo el mundo, pero no habia manera, teniamos que dejarnos caer ambos y morir, pero ni el ni yo nos decidiamos.

Pero hoy, me ha llamado y me ha dicho que siento cosquillitas en su estomago, y supongo que deben ser las mariposas que le dan vueltas.

Y me he sentido tan bien , escuchandole..en realidad he sido egoista, porque he pensado en la cita de mañana. Y si yo tambien siento eso, cosquillitas... (continuará)