Intereses O%
He zancado mis cuentas en el Banco de los Sentimientos, después de revisar mi cuenta de ahorro, descubrí que tras siete meses invirtiendo en mi hipoteca, estaba en números rojos y me había convertido en una indigente del amor.
Revisé detenidamente mi cuenta, comprobando mi saldo de estos últimos meses, la verdad que no me sorprendía, sabía que estaba pagando un alto precio por aquella historia de amor.
Al principio invertí solo unos cuantos valores en la bolsa de la ilusión, pero el que entiende de esto sabrá que hay que tener paciencia y tiempo para saber ganar, y yo la verdad que no tengo ni uno ni lo otro.
Después de un mes, pensé que tras la pérdida de aquellos valores lo mejor seria meter mis sentimientos en aquel fondo de inversión que parecía ser él. Invertí a renta variable, nunca sabia dónde iríamos a parar, entonces entregue mi tiempo y algún que otro "te quiero", parecía dar sus frutos, incluso en mi cuenta encontré algún “me gustas”, pero aun así estaba subiendo cada vez mas los intereses , unas veces se ganaba y otras veces, soledad.
Aun así pensaba que era una empresa que valía la pena, quizás eche mano de la paciencia, pero el tiempo era implacable.
¿Y si era una empresa ficticia? Cabía la duda que esto de invertir por Internet no era del todo fiable. Entonces como era una accionista emprendedora decidí concertar una cita con el auditor de la empresa.
La reunión en aquel despacho de idas y venidas de empleados con papeles, con alguna otra foto, y quizás algún sentimiento, me hizo sentirme mas segura de aquel fondo de inversión.
Al entrar el gestor de la empresa sentí cierto desencanto. Siempre creí que encontraría aquel hombre que perdía su tiempo en aquellas reuniones nocturnas vendiéndome sueños, y no encontré sino un simple y básico empleado frió y analista del mercado bursátil.
Sin dudarlo iba a romper la relación comercial que nos unía, pero en un instante pensé que para ganar había que arriesgar, respire y le di la oportunidad de exponer las ideas que proyectaba aquella empresa.
No es que me convenciera del todo, pero aquel analista bursátil creí ver algún guru mágico, que con cautela y decisión podría dar frutos a mis sentimientos...
Pero tan solo en siete meses, hubo una bajada importante en el wallstreet de mi corazón, y no tuve otro remedio que acudir al banco para pagar mis intereses por aquel domingo negro.
Al entrar el Sr.Cupido me miró con cierto recelo, pensaba que esta inversión me aguantaría mucho más que mis últimas inversiones.
-Buenos días vengo a pagar mis deudas de amor.
-¿Si? -Algo escéptico me miro, pensaría que había robado en algún otro banco o había encontrado por fin a alguien que pagaba sus intereses sin tener que ser yo la que siempre me quedaba en números rojos.
-Si, he reunido un poquito de cordura, algo de razón, algún mar de lagrimas, pero he reunido lo suficiente para sacar todo mi dinero de este banco.
-Bueno Sra.Arrebatos ya no tiene ninguna deuda con nosotros, solo decirle que hasta la próxima-Esto ultimo con una sonrisa.
Salí de aquel banco y lo primero que hice fue romperme los bolsillos de mi chaqueta, porque había aprendido, que la chaqueta del amor no tiene bolsillos, ni nunca mas ahorraría mis te quieros y mis caricias, ni dejaría ningún beso sin dar y mucho menos invertiría en empresas no solventes y ficticias.
Ahora cuando quiero decir te quiero, lo digo, sin esperar nada a cambio, ahora cuando quiero amar, lo hago sin esperar que me den ningún tipo de interés.
El amor solo acepta como monedas de pago: el cariño, el afecto, el deseo y el respeto.
Así que le amo y él lo sabe. Supongo que pasará el tiempo y el amor que siento será conocido por la parte contratante de la primera parte como diría Groucho Marx, y al final tendré que pagar ese amor con deudas y fuertes intereses. Supongo que a lo largo de nuestra vida, se pagan muchas facturas, pagarés, recibos, préstamos y a veces con duros intereses,... pero las deudas de amor son las mas dolorosas porque la moneda con la que se paga es el corazón, y vamos dejando trozos de él, en forma de pago a relaciones que un día fueron la mejor inversión y hoy son la bancarrota de nuestros sentimientos.
Intereses 0%.Así era mi amor por ti, aunque no obtuviera beneficios, me pagabas con esa moneda de cambio que eras tú.
Revisé detenidamente mi cuenta, comprobando mi saldo de estos últimos meses, la verdad que no me sorprendía, sabía que estaba pagando un alto precio por aquella historia de amor.
Al principio invertí solo unos cuantos valores en la bolsa de la ilusión, pero el que entiende de esto sabrá que hay que tener paciencia y tiempo para saber ganar, y yo la verdad que no tengo ni uno ni lo otro.
Después de un mes, pensé que tras la pérdida de aquellos valores lo mejor seria meter mis sentimientos en aquel fondo de inversión que parecía ser él. Invertí a renta variable, nunca sabia dónde iríamos a parar, entonces entregue mi tiempo y algún que otro "te quiero", parecía dar sus frutos, incluso en mi cuenta encontré algún “me gustas”, pero aun así estaba subiendo cada vez mas los intereses , unas veces se ganaba y otras veces, soledad.
Aun así pensaba que era una empresa que valía la pena, quizás eche mano de la paciencia, pero el tiempo era implacable.
¿Y si era una empresa ficticia? Cabía la duda que esto de invertir por Internet no era del todo fiable. Entonces como era una accionista emprendedora decidí concertar una cita con el auditor de la empresa.
La reunión en aquel despacho de idas y venidas de empleados con papeles, con alguna otra foto, y quizás algún sentimiento, me hizo sentirme mas segura de aquel fondo de inversión.
Al entrar el gestor de la empresa sentí cierto desencanto. Siempre creí que encontraría aquel hombre que perdía su tiempo en aquellas reuniones nocturnas vendiéndome sueños, y no encontré sino un simple y básico empleado frió y analista del mercado bursátil.
Sin dudarlo iba a romper la relación comercial que nos unía, pero en un instante pensé que para ganar había que arriesgar, respire y le di la oportunidad de exponer las ideas que proyectaba aquella empresa.
No es que me convenciera del todo, pero aquel analista bursátil creí ver algún guru mágico, que con cautela y decisión podría dar frutos a mis sentimientos...
Pero tan solo en siete meses, hubo una bajada importante en el wallstreet de mi corazón, y no tuve otro remedio que acudir al banco para pagar mis intereses por aquel domingo negro.
Al entrar el Sr.Cupido me miró con cierto recelo, pensaba que esta inversión me aguantaría mucho más que mis últimas inversiones.
-Buenos días vengo a pagar mis deudas de amor.
-¿Si? -Algo escéptico me miro, pensaría que había robado en algún otro banco o había encontrado por fin a alguien que pagaba sus intereses sin tener que ser yo la que siempre me quedaba en números rojos.
-Si, he reunido un poquito de cordura, algo de razón, algún mar de lagrimas, pero he reunido lo suficiente para sacar todo mi dinero de este banco.
-Bueno Sra.Arrebatos ya no tiene ninguna deuda con nosotros, solo decirle que hasta la próxima-Esto ultimo con una sonrisa.
Salí de aquel banco y lo primero que hice fue romperme los bolsillos de mi chaqueta, porque había aprendido, que la chaqueta del amor no tiene bolsillos, ni nunca mas ahorraría mis te quieros y mis caricias, ni dejaría ningún beso sin dar y mucho menos invertiría en empresas no solventes y ficticias.
Ahora cuando quiero decir te quiero, lo digo, sin esperar nada a cambio, ahora cuando quiero amar, lo hago sin esperar que me den ningún tipo de interés.
El amor solo acepta como monedas de pago: el cariño, el afecto, el deseo y el respeto.
Así que le amo y él lo sabe. Supongo que pasará el tiempo y el amor que siento será conocido por la parte contratante de la primera parte como diría Groucho Marx, y al final tendré que pagar ese amor con deudas y fuertes intereses. Supongo que a lo largo de nuestra vida, se pagan muchas facturas, pagarés, recibos, préstamos y a veces con duros intereses,... pero las deudas de amor son las mas dolorosas porque la moneda con la que se paga es el corazón, y vamos dejando trozos de él, en forma de pago a relaciones que un día fueron la mejor inversión y hoy son la bancarrota de nuestros sentimientos.
Intereses 0%.Así era mi amor por ti, aunque no obtuviera beneficios, me pagabas con esa moneda de cambio que eras tú.

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