Post-Mortem
De la comunicación surgió el amor, pero no ha llevado a ella.
Son muchas las cosas que impiden, pero es cierto que no debemos hacernos daño.
Queremos que nos vaya bien, que todo sirva para encontrar la felicidad de cada uno, pero al mismo tiempo parece que sin querer aflora el remordimiento por sentirse dejada sola en el camino, puede ser una sensación absurda, una manera de expresar muy infantil y caprichosa pero no exenta de amor, amor por lo que se pierde, lo que el tiempo ha hecho imposible recuperar, saber que queremos amar, que nos queríamos amar, pero no saber cómo amar, esperando la enseñanza que nos guíe, y en el fondo quizá los dos seamos aprendices, siempre intentando no sufrir en las palabras, ni doler el corazón.
Sé que hay que caminar, que seguro me voy a acordar tanto de ti y que otra parte luchará por la vida, por la forma de encontrar el camino de la paz, porque no es fácil sentir ni para ti ni para mi que una tiene su forma de mirar la vida aunque la finalidad sea la misma, la compensación de las emociones.
Puedo imaginarte reencontrando tu imagen, la de ti mismo, sé que también te castigas mucho en ciertas cosas, sé cuál es tu dolor, y porque tú sabes el mio, porque nos hemos amado, nos hemos preguntado siempre lo mismo, somos distintos y es hermoso, no puede existir la posesión y surge el resentimiento de no querer perder... da miedo el dolor del vacío, alguien que ha sido capaz de escucharte tanto tiempo, de comunicarte, de comunicarnos.
Nadie entiende qué sigo haciendo, yo tampoco, se pierde la forma de actuar encontrando un sentido a las cosas. Ninguno seguro queremos deudas pendientes.
No sé, quizá te sirva esta disculpa en todos los momentos.
Así quizá desde la paz sea más fácil seguir el momento sin drama.
Sea quizá un adiós más sincero. Y también que algún día se extinguirán esas llamas destructivas del pensamiento y sentimiento con el que ahora nos quedamos.
Un beso de silencio como respuesta.
Son muchas las cosas que impiden, pero es cierto que no debemos hacernos daño.
Queremos que nos vaya bien, que todo sirva para encontrar la felicidad de cada uno, pero al mismo tiempo parece que sin querer aflora el remordimiento por sentirse dejada sola en el camino, puede ser una sensación absurda, una manera de expresar muy infantil y caprichosa pero no exenta de amor, amor por lo que se pierde, lo que el tiempo ha hecho imposible recuperar, saber que queremos amar, que nos queríamos amar, pero no saber cómo amar, esperando la enseñanza que nos guíe, y en el fondo quizá los dos seamos aprendices, siempre intentando no sufrir en las palabras, ni doler el corazón.
Sé que hay que caminar, que seguro me voy a acordar tanto de ti y que otra parte luchará por la vida, por la forma de encontrar el camino de la paz, porque no es fácil sentir ni para ti ni para mi que una tiene su forma de mirar la vida aunque la finalidad sea la misma, la compensación de las emociones.
Puedo imaginarte reencontrando tu imagen, la de ti mismo, sé que también te castigas mucho en ciertas cosas, sé cuál es tu dolor, y porque tú sabes el mio, porque nos hemos amado, nos hemos preguntado siempre lo mismo, somos distintos y es hermoso, no puede existir la posesión y surge el resentimiento de no querer perder... da miedo el dolor del vacío, alguien que ha sido capaz de escucharte tanto tiempo, de comunicarte, de comunicarnos.
Nadie entiende qué sigo haciendo, yo tampoco, se pierde la forma de actuar encontrando un sentido a las cosas. Ninguno seguro queremos deudas pendientes.
No sé, quizá te sirva esta disculpa en todos los momentos.
Así quizá desde la paz sea más fácil seguir el momento sin drama.
Sea quizá un adiós más sincero. Y también que algún día se extinguirán esas llamas destructivas del pensamiento y sentimiento con el que ahora nos quedamos.
Un beso de silencio como respuesta.

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